Fue la torre-alminar de la antigua mezquita almohade de Ben Basso. Al derribarse para construir el templo-catedral, se dejó la torre. Una enorme estatua que simboliza el triunfo de la fe cristiana, llamada el Giraldillo, fue la que con el tiempo daría su nombre a la bella torre. Su silueta puede verse desde toda la ciudad siendo su edificio más alto y el mejor símbolo de Sevilla.